Qíén abra esta puerta, sabrá de mi secreto,
se quedará perplejo entre sus dos cejas,
palpitara seguro mientras curse vena a vena,
como mágico conjuro te hará su presa.
Quién osa despertar en medio de este cuento
y alboroto como marea al viento,
queriendo controlar sentidos y deseos,
creyendo que al besar se controla con un beso.
Puente a mi castillo sobre lagunas y flores
se convirtió tu ser alguna noche,
entraste en mi portal evadiendo con tus pasiones
al dragón llamado soledad, dueño de mis rincones.
Mas al ver tu mágico entrar caímos en un hechizo
mi dragón y yo ante tan grande maleficio,
de armaduras me vestí desenfundando la espada
y al quererte herir casí muero ante tu mirada.
En tus ojos vi a una princesa encantada
en la cual se escondía la bruja más malvada,
quizás durmiente de mi, quizás por aquella manzana,
a mi espejo pregunte, me contesto: sólo debes mirarla.
Otra vez frente a ti, esta vez tenías alas
¿Eres un ángel? cuestione, mas dijiste nada,
un resplandor te cubrió y me dijiste casi callada
me enamore de ti, soy yo la embrujada.
A mi sorpresa me enfrente, ardían nuestras almas
que yo era un rey pensé, más ¿Cómo he de salvarla?
a mi caballo monte y galopando por tu alma
un beso te robe y mande cerrar el castillo...
Con la ilusión de amarla.
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