Hoy la noche me devuelve
en llamas su luz mortal
y veo en jirones de crepúsculos
como da vueltas tu figura.
Ya la luz se torna muda
y el reflejo de tus ojos en los vidrios
confirma la presencia de los ángeles
en la herencia pura de los días.
En tu vestido oscuro y soleado
nacen raíces de esperanzas que reclamo
y del exterior de las almas salen
a buscarte racimos de exigencias mías.
Casi como un fecundo esclavo
tu luz mortal me encandila
y mirándote como una creación tan perfecta
dejo de reverenciarte
y prometo no tratar de olvidarte.
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