M e declaro culpable
de todo lo que no hice,
de todo lo que no he visto ni oído,
de las palabras que no dije a tiempo
y de las otras que nunca aprendí.
M e delaro culpable
porque me preocupe por cosas
que jamás sucedieron,
por renunciar al hoy
sin pensar en el mañana,
por ocupar el tiempo en tontos conocidos
y por amigos
que no me tome el trabajo de conocer.
Me declaro culpable
por llegar tarde a las citas,
por encontrar la primavera florecida
y no estar antes en ninguna parte,
porque todo lo que tengo
es menos de lo que me hace falta,
porque todo lo que creo
lo creí después
y porque cometí el peor de los errores
no fui feliz.
Me declaro culpable
porque no hay nada más cierto
que nuestro pasar por la vida,
ni nada más falso
que nuestra vida al pasar.
Me declaro culpable
porque todo lo que no se da
no se acumula, se pierde
y porque no sirve críticar
porque todos somos al final
esclavos de algún vicio o alguna virtud.
Me declaro culpable
por cerrar el libro antes de la última página,
por ser fiel solamente a mis dudas,
por estar irremediablemente solo,
por haber vivido lejos de Dios
y me declaro culpable por no saber aceptar
que el hombre más libre que conocí
iba atado al corazón de una mujer.
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