jueves, 19 de mayo de 2011

Regreso Eterno

La noche en sus ropas de fiesta abrigó sus manos
y le dio vuelo a sus pies dejándola danzar,
mientras que entre melodías y risas fue testigo casual
de nuestro repentino abrazo, de ese bendito encuentro,
de los latidos de mi corazón y de las lágrimas que se negaron a salir,
tantas miradas se cruzaron y el murmullo se silenció
cuando el tiempo suspendido repartió a mis neuronas
aquellos pensamientos que te sabían lejos, distante,
sin promesas de volver.

Sin embargo estabas ahí conmigo, como tantas estrellas habían soñado,
como tantos desvelos te han imaginado,
nos confundimos en un abrazo, nos mezclamos en un te extraño,
nos miramos de reojo y sonreímos.

La noche bañada en melancolía secó las lágrimas en sus ojos
y como nosotros sonrío, ella te había traido sin darse cuenta
y aunque los ojos de ese universo embriagado sin disimulo
parecían balas curiosas, al mirarnos mi mundo quedo solo,
contemplando tu regreso,
no había nadie, más que mi alma y tu sonrisa,
no importaba nadie ni siquiera el pasado y no existía el olvido.

Mis pupilas solo querían contemplar tu rostro,
tus palabras eran en silencio la voz de mi alegría,
el tiempo que a veces parecía tan cruel nos dio la mano del reencuentro,
el cielo entristecido creyó que ya no te iba a volver a ver
tanto extrañaba la primavera que nos conoció juntos,
que inundaba de llanto los prados.

Pero estuvimos ahí, como una vez, como hace tiempo
¿Cuántas veces quise mirarte y no sé dónde estabas?
¿Cuántos besos derroché en otros labios y en otros destinos?
¿Cuántos te quiero se habían ahogado en el piélago del silencio
y cuántos han resucitado contigo?

Había extrañado tu respiro, tu promesa, tu cariño,
el cigarrillo de ese encuentro se había encendido
y el Dios de la madrugada nos vio revolver el pasado
estampando nuestras palabras en un beso,
dándole ese sabor matinal a la vida de despertarse
sabiendo que no habrá ya una despedida que nos deje
para siempre...lejos...

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