La jornada se descuelga
nostálgica y ociosa
en fúlgidops colores
de un verano temporal,
baile de la péndola,
viajero incesante
colando en el espíritu
lo que queda, lo que se va,
tic tac que angustía
con vocablos asonantes
sumándole a las eras
del calendario personal
tresciento sesenta y cinco albores
de huertos florecidos,
de otoños descarnados
o de un invierno pertinaz,
surcando la membrana, marchitándola pausada,
tejiendo en los alcores
con filigranas de plata
nuestras vivencias lejanas,
amores y soledad.
Dorada y silenciosa
allegada a mis ojos
una luz madura
de discursos y de grafías,
de un sol que ha viajado
en espacio sideral,
energía vogorizante
que me invoca y me asombra
fabricando días rosados
en sombra crepúscular.
¡Ah! suerte de magnolia fría
simple y deshojada
que un refugio acústico
su desnudez cobijó
rodeandola de verde,
de amarillo y de rojo,
de azules y de marfil,
paleta en policromía
ante un blanco lienzo
para su espíritu pintor.
Galeria de los sueños
de errabundas miradas
en sus paredes reposan
dos calendarios plasmados
en multicolores paisajes
se afianzan como raíces
a la tierra prometida
con pinceladas de alegría,
narrando fiel testimonio
en palabras al versar.
Se siente ya en el pórtico
de mi mirada templaría,
la algarabía de los pasos
del año a desencadenar,
mis brazos extendidos
aguardando las alforjas
copadas de ternura,
de amor y de ventura,
un espíritu sublevado
para luc har en la vida,
un alma generosa
sin envidias ni cegueras
endosataría en valores
de gratitud a Dios,
a la familia, a los amigos
y a las almas en éxodo
que transitan por instantes
mi sendero de felicidad,
mi sendero de fraternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario