Aquí en mi soledad me encuentro yo sin dueño
con íntimos deseos y sin lograr ningún sueño.
Hoy busco tus caricias con amor y cercanía
sin importar que sea la culpa tuya o mía.
Mi pasión humana concretizaría mi amor,
el sentir tus labios me quitaría a mi el dolor.
La íntima cercanía entre yo y tú, mujer,
le quitaría a ambos toda esa sed de querer.
Aprecio los dones quye Dios te puso al hacerte bella
y tú me reina como la única estrella.
Ando en mi soledad con esta alma tan vacía
y quiero llenarla al hacerte a ti para siempre mía.
Hoy no importa lo que la pasada realidad fuera
por que en ti veo el nacimiento de otra primavera.
Tú eres para mí cual aquella nueva mañana
que vi llover en tiempo de sequía por mi ventana.
En la vida no todo tiene dueño
y hay cosas que nos llegan como aparece un sueño.
Tú me ofreces tu amor como preciosa cosa
yo lo recibo en mis manos igual que hermosa rosa.
Cuando estoy contigo pienso tenerlo todo
y reconozco que te adoro.
Ese mismo Dios que hizo cada nocturna estrella
me ha hecho suspirar al hacerte tan bella.
A veces me siento cual río corriendo a la mar
al irme donde tú sin la lógica que me hace pensar.
Dios te hizo bella, suave y clara
y seríua tontería si a ti yo no te amara.
Dios nos hizo la noche y cada brillante estrella
pero sue solo para mí que te hizo tan bella.
El no poderte querer sería un dolor sin nombre
porque Dios te hizo mujer para que yo sea tu hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario