Óyeme niña
¿Me das un poquito de tu alma?
Quiero llenarme de ella
degustando aromas de jazmines
color sol marino por cada perla.
¿Me das un racimo de tus sueños?
Quiero dormirme en ellos
aunque la escarpada suene fría
y solloce de nostalgia sureña.
¿Me das la dulzura de tus besos?
Quiero saciarme con ellos
desenvolviendo a cielo abierto
los caramelos de tus labios
sin que nada me detenga.
Óyeme niña de luz escarlata,
dame de tus manos
la canción desesperada
y moriré amanecido en tu fragancia.
Óyeme niña de suaves delicias,
dame las alas de la luna
para volverme río y prado
y me desangraré de sonrisas
en los senderos de tus brazos.
¿Puedes darme un poquito de tu conciencia?
Y llamarte sin distancia
¿Puedes darme un tantito de tus latidos?
Y bailar tu serenata
¿Puedes darme lo que tú quieras?
¿Puedas darme más que nada,
la grata sabiduría de tu existencia,
saturno y sus anillos de plata,
el cielo y todo su cosmos,
el aire, tu Dios, tu alma,
el mundo con nombre nosotros
y un te quiero sabor esmeralda?
Puedes darme lo que quieras
y llévate de mi esencia lo que puedas,
que el cielo parece pequeño,
la noche se vuelve día,
los dioses alaban al nuevo infierno
y el viento juega sus cartas,
si tú en esta oscuridad odiosa,
tan solo te quedas y me acompañas.
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