Me pongo a escribirle
a este mundo en penitencias
con folosofías despobladas de caricias.
La cascada nocturna en su azul eterno
oculta su rostro tras los versos de papel
y el amor que se ha ido no pretende ya volver...
Me siento a la vera de las horas
con carcajada desopilante
esperando que el tiempo retrase su destierro
y las nubes sin pañuelos
no se lloren sus penas de hierro
ni sus cantos de dos acordes.
Voy habitando aquel rincón
de mis popias vanidades
sin bocetos de su espalda ni de sus lunares.
Los abismos de la historia tientan al arriesgarse
como si ya nada tuviera remedio
sabiendo que todo de algo vale...
Me sumerjo entre los pliegues de lo inevitable
entre fervientes deseos de darle batalla
a tantos males sin causar estragos
en mis instancias animadas
como si los versos de algún alguien
los extraditara de mi mañana.
Me voy quedando mudo, sin bosquejos de alma
conversando con el silencio
entre gritos y serpentinas.
Sin dar cuenta de la naturaleza de mis actos
me elevo con los arcángeles
yo los quiero abrazar....
Ellos solo me miran.
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