Dentro de la infinita quietud
de aguas poco profundas,
sumergido en ellas te busco
a cada nirar te encuentro,
te veo, estás entre los peces,
entre arrecifes y agua mansa
te hallo en el coral,
en la perfecta armonia
que en su conjunto dan.
Y allá voy dejandome llevar
por la música silente
que generan los peces
con sus aletas al nadar,
sigo admirando colores,
sigo apreciando la vista
y de su borde floreciente
irradia una luz irreverente
que me maravilla más y más.
Sirena, esporádica princesa
que reinas mi vida
quisiera tenerte, verte nadar
a mi lado aquí y ahora
en este tu reino dorado
y luego de haber penetrado
en tu recinto sagrado
volver de nuevo a empezar
desde la orilla del mar
hasta que el amor nos halla tomado.
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