¿Cómo empezar a escribir versos de olvido
mientras caen lanzas de fuego sobre su anochecida mirada?
Desde el silencio profundo de su silencio
se oyen pihueles vociferando que la noche es larga
y entre aguafuertes y mustias estrellas
hay gnomos recitando poesías...
liras que se deshijan en caricias que a ella dedican.
Hay guitarras derrumbadas al pie de la mesa,
en los rincones enmudecidos los verbos del amor
extrañan la primavera
y un libro de lágrimas duerme sobre mis males.
Despeñadero de fortuna brumosa,
ignoto abrazo de sus abrazos
¡tanta sustancia inerte desparramada,
tanto arcoiris en fuga, tanto sabor amargo,
tan poca valentía lozana!
Amor, ¡Déjame desear sus labios!
Si el destino renuncia a la gsagrada amargura
de amarla sin que ella lo dude siquiera
que sea pues mi alma gaveta de esperanzas,
que sea mi aire ladrón de su aliento...
y si este universo de letras le confiesa cómo la amo,
que se evangelicen los pecados, renegando los milagros.
Y en el amazonas de dudas tallado en la paradoja del querer
que desaparezcan los horizontes de celos
y todo cuánto iluminen se apague,
que se colonicen las mareas, que el mundo sea solo eso,
que se nublen las horas y llueva desde el suelo,
que se agoten las mañanas y falte la filosofía del ingenuo,
pero Amor te imploro
¡qué no me falte nunca el idioma de sus abrazos!
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