martes, 1 de noviembre de 2011

En Un Día Cualquiera

En un día cualquiera
me pongo a escribirle
a este mundo en penitencias,
con filosofías despobladas de caricias.
La cascada nocturna en su azul eterno
oculta su rostro tras los versos de papel
y el amor que se ha ido no pretende ya volver...

En un día cualquiera
me siento a la vera de las horas
como carcajada desopilante
esperando que el tiempo retrase su destierro
y las nubes sin pañuelos
no se lloren sus penas de hierro
ni sus cantos de dos acordes.

En un día cualquiera
voy habitando aquel rincón
de mis propias vanidades
sin bocetos de su espalda ni de sus lunares.
Los abismos de la historia tientan al arriesgarse
como si ya nada tuviera remedio
sabiendo que todo de algo vale...

En un día cualquiera
me sumerjo entre los pliegues de lo inevitable
entre fervientes deseos de darle batalla
a tantos males sin causar estragos
en mis instancias animadas
como si los versos de algún alguién
las extraditara de mi mañana.

En un día cualquiera
me voy quedando mudo, sin bosquejos de alma,
conversando con el silencio,
entre gritos y serpentinas.
Sin dar cuenta de mis actos y su naturaleza
me elevo con los arcángeles,
yo los quiero abrazar...Ellos solo me miran.

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