Alguna vez mis labios
se anidaron pequeños
diminutos en los tuyos,
como silenciosos los tuyos
se convirtieron en sueños.
No hay que hablar del silencio,
no de las tempestades calladas.
No hay que romper canciones
ni juegos infantiles
para que nuestras manos
se pierdan de inmensidad...
Alguna vez me repetí
mil veces repetido en ti,
nacido de conjuntos
que de tus ojos me bañaban.
Mil veces de encontrarnos
las miradas, las sonrisas, las manos,
el eco que gritaba levemente
como susurrando los nombres
que se vestían de verbos y adjetivos...
de aquellos que nunca se cumplen.
Alguna vez de repente
tu sol de agua recorrió mil mares,
el mío apacible al destello.
Mi arena cristalizada de recuerdo,
tu piel muriendo de inconsciencia...
hasta que se pronunció el mar,
hasta que sucumbió el pasar del círculo,
hasta que dejaste de repetirte en el tiempo.
¿Qué ha pasado?
¿Qué está pasando?
Que nunca terminará...
Alguna vez de tus labios.
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