Abotonando mis ideas
me encontré revisando el cajón de dudas
que hace tiempo me abochornaba
y encontré, bueno encontré basura,
lágrimas mal usadas, signos de interrogación herrumbrados,
una promesa en desuso, una esperanza sin estela
y un reloj cansado.
En una de las paredes mas vacías
arrinconados estaban unos besos olvidados,
un corazón sin tornillos, un verso enfermo
y una caricia a contramano.
Bien al fondo una foto, tus iniciales
y un laberinto sin salida
eran todos recuerdos fundidos,
no hay dudas, no hay quebrantos,
había también un boleto a la lejanía
y un pasaporte al desencanto,
un garabato que parecía tu nombre,
un sortilegio contra el mal de amores
y un hechizo inacabado
y junto a el
el pedazo de luna que me regalaste.
Una porción de sonrisas, de tus manos un par de caricias
y hasta los anteojos de sol con que nos mirabamos.
Por uno de los agujeros se leía un te amo mentiroso
y un cuento de hadas hecho pedazos,
un amor a cuentagotas y entre tanta desquicia
encontré el pedacito de mi razón que te habías llevado.
Era un cajoncito de historia
de esas que se repiten a menudo,
parecía tan leve condena a tu olvido
y ahora me encuentro que aún te pienso, te extraño,
pero ya no sé si volverte a querer así de tanto.
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