martes, 24 de mayo de 2011

Todo Eso Que Tienes De Ti

Impaciente es el silencio de mi almohada
con sus súbitos desprecios de este sueño retraído
que dan ordenes a mis sienes en desamparo
que molestan a mi gloria con su burgués despilfarro
con presencias que no tengo, con recovecos sin perfumes,
con esperas de antaño, con fastasmas que me aburren.

La luna ha apagado su canto
detrás de gaviotas pasajeras que agitan sus alas grises
y la luz de los ojos que me faltan
deslumbra los recuerdos de poeta y pondera de lamentos
y cicatrices la parodia de tu esencia,
más toda esa noche mía que parece eterna
y toda la magia tuya que me perdiste.

Quererte despés de todo,
esperarte a pesar del tiempo,
sentirte así de lejos
¡Cómo pesa el sol con su armadura de hielo!

Imagina la lluvia brotando de mis dedos
como empecinados manantiales nacen de este desvelo.
Aclara la noche con tu andar,
quítale la sombra a este fuego sin llamas, devuélvele la vida a todo lo que murió,
hazle saber a la luna, cuéntale al sol
por qué el universo en que habito te extraña,
por qué la noche con todo su candor le puso fin a su corona,
por qué el impaciente silencio de mi almohada
susurra vestigios de un amor sacrificado
en el antro de distancias y acuarelas
y es que todo lo que adora de ti
hoy le hace tanta falta.

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