martes, 24 de mayo de 2011

Voy (Dedicado a Tania Serralde)

Cuentan los soñadores empedernidos
que los milagros de esas miradas que despliegan los que, amor,
a veces hacen doler el alma.
el cielo esta ahora vestido de gala, usa sus telas de colores,
mientras el sol se baña con tisnez de luz
las sombras de las noches y las acuarelas iluminan el crepúsculo
y mis ojos se pierden en esa inmensidad mientras pienso en ti.
¿Cómo será estar a tu lado eternamente?
Así sin que me preocupe por el reloj y sus agujas molestas,
sin que se oigan reproches de media tarde
ni me perturben los silencios
que despilfarran más voces que nadie.
Me duele tener que pensarte, ponerle un tachón a la historia
y a los rostros de antes
y no poder llevarte conmigo.
Y el cielo se mira en los espejos laguneros,
peina su flequillo en el verde de los pinos,
el sol ha empezado a espiarme por entre los árboles
y las horas de madrugada
se han retirado a sus aposentos.
El tiempo es poco y la espera agota sus reservas de paciencia
y es que realmente te quiero conmigo, si he de serte sincero
mis intenciones contigo tienen nombre y apellido,
eres quien me lleva a esperar el día a día.
He aprendido a pasear y recorrer los caminos del tiempo
y sin querer me he escondido en tus espaldas
y la puerta de aquel lugar para que me dejes quedarme contigo.
Ahora el campo despliega sus verdes sensaciones,
esperanzadora vegetación.
¿Cómo volverme uno contigo?
¿Voy por el camino de ida hacia tus besos?
No importa, sin embargo ahora ella se torna estremecedora
y yo...
yo sigo ansioso por verte y llenarte de mí
aunque no quieras.

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