Detrás de todas las palabras quedan murmullos
a veces profundos, fértiles, nacidos de la tierra,
que en las manos se hacen
de pequeños grumos calentados por el sol,
humedecidos por la lluvia de todas las tormentas,
expectantes ante el curso de los astros
silenciosos en su devenir de puente entre nosotros.
Detrás de todas las palabras cuaja una trama de ideas,
de sueños, ahí esta donde la caricia
se hace estremecida piel o cálida fogata,
ahí donde crecen arbustos, bosques, vuelan pájaros
anidan restos de miradas, se refugian todos los sabores,
crecen ríos, se desbordan mares, aparecen
inagotables amaneceres donde surgen de nuevo
todos los crepúsculos que traen los recuerdos
donde se gestan los vientos, la ira, el dolor,
el viaje al ayer, el color de la soledad,
la fatiga, el error, el arrepentimiento.
Todo lo que un hombre puede poseer,
sentir, elevar como proclama,
alimentar como esperanza,
todo tiene un gesto, un lugar,
una huella en la palabra.
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