He seguido tus pasos con eterno peregrinaje
y esquiva lotananza, tu recuerdo me acerca,
más cuando mi barca surca tu bravío oleaje
naufraga sobre arrecife de la ilusión muerta.
Yo sé que en secreto has visitado la mar
y en la playa aún mis huellas en pedazos,
las tuyas no habrás podido encontrar
pues entre mis brazos a tu grato cuerpo cargaba.
Pernoctan aún entre meláncolicas brisas
esas sublimes promesas de eterno amor,
las sensuales caricias a la pasión sumisas
en ese lecho oreno que conserva tu calor.
Las de la playa las ocultó noche serena
y las del alma está en el dolor que dejaste.
Diriges tus pasos por la soledad incierta
hurgando mi caminar entre soles y lunas,
pero al marchar quedó abierta mi puerta
y me oculto a tu vista el frío de tus brumas.
Ni una sola de tus huellas se ha perdido,
tatuadas permanecen en mi recordación,
se yerguen austeras entre abandono y olvido
a la espera de ese beso que les de resurrección.
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