En el ayer de la fría noche de septiembre,
tú, esbelta figura agitada,
yo divisé en la vidriera de luces
tu mirada casi apagada.
Tú eras tímida voz,
yo mejillas sonrojadas.
Mis labios pronunciaban tu nombre,
tus oídos buscaban mi llamada,
par mí fueron solo encuentros lejanos.
En ti inconstantes momentos los que se abrazaron,
se convirtió amor en ti.
En mi, moribundas ilusiones se alejaban.
El amor nació de golpe,
tan veloz pareció su final,
tu ser se marcho lejos, a un horizonte sin regreso.
Mi alma encontró un altar de arrepentimientos
por ser alma despiadada.
Tu presencia no conoce mi ansiedad,
mi ausencia te quiere encontrar
¿Anhelarás algún día regresar?
Yo busco tu perdón crucificado,
tu ser conoce el dolor amordazado
y no el del arrepentimiento carcomido
por mis neuronas carcomidas de antemano.
Esquizofrénico mis recuerdos te dibujan
en mi tensa espera desconsolada.
¿Perdonarás mi egoísmo?
Quiero reanudar a tu lado mi camino.
¿Perdonarás sin reproches mis dudas?
Ilusa es mi esperanza de que regreses
pero la espero pacientemente.
Más aún si tu retorno nunca llega
no esculpas promesas ni recuerdos
de mis miedos perdidos.
Tan solo ódiame
será mejor el desprecio
y no tu olvido.
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