sábado, 4 de junio de 2011

Frenesí

El torrente salitre de tu cuerpo es mi mar,
el aliento de tus labios carmín su tibia brisa.
La sincronía de nuestros corazones al palpitar
es cautivante frenesí que este amor sublimiza.

El suspiro que estremece tu ondulante pecho
eleva y flexiona tan apetecidas protuberancias
como marea que sube y baja en espumante lecho
de blancas sábanas que contienen tus ancias.

Yaces pasiva y sensual en tórridas cavilaciones,
lozana piel que delata silentes deseos de amar,
al tenue rubor de tu rostro afloran emociones
de idílicos sentimientos imposibles de olvidar.

Te veo quieta, callada, divinamente incitante,
tus encantos trascienden toda caricia reprimida.
Silencios que incentivan al deseo desbordante
impregnado de sus aromas de pasión no reprimida.

Y hago de tus firmes perfiles mi grata estancia,
tus labios son oasis para el desierto de los míos,
te esculpo a plenitud con las manos de esa ansia
que incita a los placeres a cadentes desvariós,
con frenesí.

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