Lo que ayer pensé
mi corazón lo olvidó
debajo del aire,
que sinsabor
alumbra este recuerdo,
que humo
lava mis pupilas
sin culpa ni delicadeza,
no lo recuerdo
ni lo deduzco
más mi corazón
colosal y dogmático
ha perdido sus certezas
y llora
ceniza y hambre,
carcajadas y aún peor
queratina crepúscular,
siento una luz en el paladar,
siento una dicha enterrada
muy profundo
en mi dichoso dubitativo corazón
que recuerda y olvida
a pasos lúdicos,
que olvida y vuelve a olvidar
al borde de los labios
sin promesas,
sin nombre,
hoy al lado de mi corazón,
lo abrazo
bajo y debajo del aire
bordándote con silencio medular
o hilándote con piedras sinceras,
perdiéndote o perdiéndome
¡Qué más da!
en los labios del olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario