Condeno tu espíritu a la batalla del quebranto,
espinas de hierro se alzan en tu corona
pues mis alas has golpeado
dejándome así sin volar.
Castigo mayor te traerían los cielos
amordazando tu alma
y sin embargo
por la lejanía de tu esencia
se me fugaron ya tus quebrantos
desarmando glorias ficticias,
deshojando girasoles de verano.
Es que el halo de tu historia
ya no brilla como alguna vez.
Es que te has ido y no has vuelto,
te has marchado y has olvidado
las cadenas que sin cerraduras
ataban nuestros horizontes desorientados
cuya mística creencia,
albedrío en su andar
marcaban charcos desbarrancados
frente al arcoiris abismal
de la promesa fugitiva
que inauguró tu mirar.
¿Mujer o niña?
Muñeca de sal
la brisa de tu paciencia mira
lánguida y endeble
el viaje fugaz de los minutos.
Casi nadie te conoce.
Tus manos pequeñas
con sus uñas marcadas
por el látigo apresurado de la espera
buscan el lápiz de la distancia.
Casi nadie te nombra.
Tu risa aguda y bulliciosa
destierra ceños fruncidos y oculta
aunque más no sea, detrás de las carcajadas huidizas
los bordes de su ausencia que guardas en tus bolsillos.
Los anillos de tu historia
sepultan bajo sus marcas las caricias que imaginaste
dejando a la deriva
el cariño que jamás te dieron.
Casi nadie te recuerda.
El cintillo de la vida ¿Mujer o niña?
Averigua si eres feliz
o si quieres serlo.
Las hojas de la tarde saben
de tu amor que espera
e invocan a algún Dios
mirar esa luz que despilfarras
aunque nadie la vea.
Casi nadie te olvida.
Tu estatura remolona
complace a los tacones que no usas
y las faldas de verano
poco saben de tus caderas.
Y sin embargo.
Esos que no te conocen,
esos que no te nombran,
esos que no besan tus manos,
esos que no escuchan tu risa,
esos que no te recuerdan,
esos que ni siquiera te olvidan
adoran ese perfume triste
que repartes en tu poesía.
Pero ese rezo de tus horas no lo traen
Amor ¿Mujer o niña?
La voz que te consume vivirá en tu memoria
aunque no hayas profesado el arte de volar,
el gustito amargo del desconcierto
le dejará a tu existencia sublime lo que eres,
justo entonces, en ese instante, él llegará.
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