miércoles, 25 de mayo de 2011

Tristeza

Preceptos de certezas inacabadas,
dolores purísimos del alma y un chichón en la distancia
son los posibles sintomas de mi angustía
hecha soledad y silencio.
Me haces tanta falta que hasta el lucero suspira,
hay muchas historias rondando la mía
y más de un ciento se pregunta que ha pasado con nuestros encuentros
y que ha sido de esas promesas que nunca llegaron.
Dormita mi insomnio en las sábanas de costumbre
y es que hasta mi cansancio te has llevado.
Las aguas en los oasis de mis miradas
derraman centenares de esas ilusiones
que cultivaste y dejasté al descuido.
Quién sabe que sueños estarás buscando
y qúién sabe si ya te habré perdido
y es que todo lo tuyo me agobia si me faltas
y es que todo lo mío me sobra si tu sombra no me abraza
y es que no quiero pensar de pronto que volverás.
Nunca pudimos mirar los ojos de la luna y reír a la par de las hadas,
nunca pudimos envolvernos con el perfume de una tarde de primavera
sin olvidarnos de los relojes y su marcha maquiavélica
y sin embargo yo si pude empaparme de ese amor
que dibujabas en tu mirada
y no pude olvidarme de como era soñarte
con los ojos llenos de esperas que nunca llegaban.
Vaya uno a saber que juego estará hilando la vida,
uno de esos en que tus besos sean perfectos secuaces de mi tranquilidad
o tal vez sea ese en que dejemos de perder el tiempo
con ilusiones de tenernos sin destierros
y olvidarnos que los ecos en tus oídos y los míos
nos juraron un desierto sin miedo
y un Edén perfecto para perdernos solos
sin las ausencias y silencios que hoy me estan sobrando.

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