Dedos cruzados buscando la suerte,
así suele ser la vida,
ese sacrificado pase a la esxistencia
que le otorga verdad a los desquicios
y le quita poder a la caja última de madera
que nos habita eterna y desgraciadamente.
Con cuestiones sin tamaña paciencia
las horas se acumulan de a una
y el fin y el principio de todo esto
que nos condena, que nos sobrevive,
que nos alienta, que nos enfatiza,
que tanto nos hace ¿Dónde esta?
¿A caso en el amor, acaso en la locura?
¿Tal vez en la primavera, acaso en la cordura?
O a lo mejor esto solo es casualidad,
un tormento color rosa, viejo, tranquilo o absurdo,
de vientos huracanados,
tan implacables como el rocío en verano,
tan sangrientos como el beso de una pasión
o como las lluvias de un amor a solas
¿A solas? ¿A solas qué? A solas todo
desde la astilla maldita, desde la inspiración
para la creación, a solas todo,
el sol amanece a solas la vida,
la luna sobrevive a solas sin el amor.
¿Y mi dolor? Mi dolor lo guardo conmigo
a solas se va muriendo en mi pecho
y cuando la tristeza irrumpe sin pedir permiso
entonces todo de algún modo...
canta la vida la sinfonía de la soledad.
Esta soledad que agobia la vida que no me da tregua,
ese sacrificado pase de existencia
que ha perdido valor desde que no quieres más mi corazón.
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